Viñetas para la historia (X). The long tomorrow



Si bien una obra maestra del género por el simple hecho de serlo está destinada a sembrar de influencias el trabajo de autores que tendrán acceso a la misma en algún momento de sus vidas, pocas han conseguido lo que en su momento logró esta pequeña joya de dieciséis páginas titulada The long tomorrow tanto por sus evidentes contribuciones a la historia misma del cómic como por el influjo que posteriormente ejerció en otras obras no siempre ligadas al arte de la historieta.

A mediados de la década de los setenta Alejandro Jodorowsky comenzó el alocado y nunca materializado proyecto de trasladar a las pantallas de cine Dune, la primera novela de la saga de ciencia-ficción que Frank Herbert escribiera entre los años sesenta y ochenta con un inaudito éxito de crítica y público. Del trabajo visual que el autor chileno completó junto a Jean Giraud bebieron películas como Star Wars o Alien y de la labor ya realizada surgió posteriormente la historia de John Difool y su búsqueda del Incal. Dan O´Bannon, encargado de los efectos especiales durante el proceso de pre-producción, presentó a Giraud los esbozos de una historia policíaca ambientada en el futuro que el dibujante francés no dudó ni un instante en adaptar al cómic, marcando con ello un punto de inflexión en el desarrollo visual de la ciencia-ficción, tanto en la historieta como en el cine. Blade Runner, película de culto y referente indiscutible del nuevo cine fantástico que surge a principios de los ochenta copia sus escenarios de los diseños aparecidos en las páginas de esta narración gráfica.
Publicada en 1976 en los números 7 y 8 de la revista francesa Métal Hurlant, la convencional historia nos presenta un desarrollo típico del género negro donde un detective es contratado por una mujer perteneciente a las clases más altas de la sociedad para llevar a cabo un encargo más o menos sencillo y muy bien remunerado. El argumento termina insertando al protagonista en el centro de una trama de espionaje donde se suceden los asesinatos, las persecuciones, alguna escena tórrida y un intento de invasión extraterrestre con sorpresa final incluida.

Moebius tomará en sus manos este relato aparentemente sencillo y lo convertirá en una obra de arte visualmente maravillosa donde aporta conceptos al campo de la ciencia-ficción que nunca antes se habían llevado a cabo en ningún medio. Vehículos que sobrevuelan una ciudad decadente, policías robotizados, espías alienígenas, asesinos a sueldo y un escenario de fondo con un diseño espectacular se entremezclan para sembrar la semilla de lo que serían no sólo las historietas de género que vendrían más adelante sino también del cine que surgiría a partir de entonces y del que nunca se reconocerá cuánto porcentaje le debe a las páginas dibujadas por Moebius y a las ideas aplicadas por Jodorowsky.