Portadas (I). Las joyas de la Castafiore

Las joyas de la Castafiore

Silencio. Se rueda. Alejado de todo cuanto se había propuesto en álbumes anteriores, el 20 de julio de 1961, en la revista Tintín, se inicia una historia atípica donde no existen los grandes villanos ni los viajes al otro lado del mundo. La intriga comienza y termina en Moulinsart, dentro del castillo y en sus jardines. La aventura, bandera de todas las historias anteriores, brilla por su ausencia.

Anuncio de la obra en la revista Tintín

Atraídos por los rumores de una relación sentimental entre el capitán Haddock y la famosa cantante de ópera Bianca Castafiore, los alrededores de Moulinsart se llenan de periodistas al acecho de la exclusiva. Y llega el día en que desaparece la esmeralda que el maharajá del Gopal regaló a la diva y toda esperanza de calma termina por desaparecer. A partir de ese punto, una caterva interminable de sospechosos comienzan a pasearse por las páginas de un álbum que presentará al lector una sucesión de trampas y situaciones engañosas que mantendrán la intriga casi hasta la última página de la obra.

En la portada, bajo un título cuya enjoyada tipografía recuerda claramente a la de los álbumes de Blake et Mortimer, quizás en un intento de informar al lector sobre el contenido de las viñetas del interior del libro, Tintín se dirige directamente al lector y le invita a pasar la página y comenzar con la aventura. Todos los actores están ya en posición. La función va a comenzar. Diviértanse…




Abocetado de la portada del álbum

Anuncio de la obra en la revista Tintín

Portada del número 665 de la revista Tintín (20 de julio de 1961)


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