Viñetas para la historia (XXXVI). Uncle Scrooge. La vida y los tiempos de Scrooge McPato


Que Carl Barks impulsó e hizo popular al personaje del Pato Donald y su entorno es un hecho incuestionable. Suya es la transformación del aspecto, el contexto y la psicología del protagonista hasta el punto de convertirlo en una entidad independiente, rodeada paulatinamente de una serie actores secundarios tan ricos en matices que en la gran mayoría de los casos terminaron por adquirir tanta fama como la creación de Art Babbit y Dick Huemer. Tal es la importancia del trabajo de Barks, que a menudo es confundido como el creador de Donald. Sin embargo y de forma tan innegable como queda escrita la primera aserción, se puede afirmar sin tapujos que Keno Don Hugo Rosa retoma el trabajo de su siempre admirado Barks y consigue, revisando todos los elementos que caen en sus manos, elevar la calidad de la obra hasta cotas inimaginables.

McPato en el desierto australiano.

Esto quedará patente con el inicio de la publicación, en abril de 1994, de The life and times of Scrooge McDuck, quizás la historia más importante jamás impresa en una publicación de los personajes de la Disney y sin duda una obra maestra que situó los tebeos de la editorial en un escalafón que no se ha vuelto a visitar desde entonces, a la altura de las obras más importantes del mundo del cómic. Con los mimbres de un argumento soberbio y unos dibujos formidables, el personaje de McPato es, como se ha apuntado, completamente redefinido a partir de los retazos que Carl Barks había ido esbozando en varias de las historias que en su día dedicó al ciudadano más rico de Patolandia, consiguiéndose una aventura que podríamos clasificar, si es que es catalogable una epopeya de estas características, dentro de un género dramático tremendamente efectista que rápidamente atrapa al lector y le hace pasar uno de esos momentos fascinantes frente a las páginas de un tebeo que ya nunca podrá olvidar. Eso sí, una vez abandonado el prejuicio que pueda llegar a causar una obra protagonizada por animales y editada por una editorial cuyos productos se destinan mayoritariamente hacia un determinado tipo de público. Una vez superado ese pequeño escalón, estaremos en disposición de disfrutar de una de esas obras extraordinarias que surgen de entre la mediocridad como por arte de magia.

El paso del tiempo reflejado en la figura de McPato.

Como un artesano que ha de reconstruir una antigua pieza hecha añicos, Don Rosa reúne todas las referencias que Barks había ido dejando en sus años de colaboración con la franquicia de los patos y las fusiona con una precisión asombrosa. El resultado final es toda la vida de Scrooge puesta ante los ojos del lector, que página tras página, casi año tras año, irá conociendo las circunstancias que han ido moldeando su carácter hasta convertirle en el ser huraño y avaro que es en la actualidad. Se descubrirán los orígenes escoceses del protagonista en el seno de una familia de renombre venida a menos, veremos cómo consigue su famosa moneda de 10 centavos trabajando como limpiabotas, cómo se embarca hacia el oeste de los Estados Unidos en busca de fortuna, su incursión minera en Alaska durante la fiebre del oro de principios de siglo y, en definitiva, su ascensión en la vida gracias al aumento de su riqueza, obtenida de manera honrada, con un talento y trabajo duro que siempre serán puestos en cuestión por estafadores, violentos y coyunturas adversas, infortunios de un camino lleno de sacrificios que terminarán por transfigurar la equivocada figura de ese héroe que nunca fue. Porque más allá de los soberbios tintes melodramáticos con ribetes de superproducción que recuerdan a cintas cinematográficas del tipo Leyendas de pasión o Un horizonte muy lejano, más allá de la moraleja, de la lección de cómo una persona perseverante logra sus sueños, que existe y está ahí para todo aquel que quiera verla, tenemos ante nuestras narices el minucioso retrato de un hombre que cambió su forma de ser y prescindió de sus creencias más firmes para lograr su supervivencia. Un hombre que abandonó su humanidad en favor del dinero y que volvió a recuperarla, como el Ebenezer Scrooge de Dickens en Cuento de Navidad, cuando al fin pudo darse cuenta de que lo realmente importante fueron las vivencias que le llevaron a conseguir toda su fortuna, cada una de sus monedas.

McPato siente en sus carnes el agrio genio de su sobrino Donald.

El trabajo de Don Rosa, publicado en doce partes entre los números 285 y 296 de la revista Uncle Scrooge, es un compendio de buen gusto y profesionalidad que da como resultado una obra admirable, documentada y repleta de referencias históricas. Un homenaje continuo a los grandes maestros del género y las historias que hicieron de este medio uno de los pilares básicos de la cultura universal. Acompañando a la épica de un guión excelente tenemos unos lápices magníficos que detallan toda la historia con una maestría sorprendente, con un entintado duro que juega a la perfección con las sombras cuando el dramatismo de la situación lo requiere y que confiere al conjunto ese tono de madurez que necesita un cómic que de otra forma hubiera pasado desapercibido.

Por desgracia y pese haber sido reconocido este trabajo como uno de los mejores en su campo, obteniendo el reconocimiento de la crítica profesional a través de un prestigioso premio Eisner concedido a Don Rosa en 1994 y de un maravillado público en general, no se ha vuelto a tener noticia de la publicación continuada de historias por parte de Disney con una calidad semejante, lo cual hace que el valor de esta se vea acrecentado conforme el tiempo va pasando, haciéndola aún más irrepetible.



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