Percevan


El tremendo auge del cómic en Francia en la década de los ochenta hace que las principales editoriales del sector comiencen a diversificar su producción y se atienda, con el lanzamiento de nuevas publicaciones, a diversas generaciones de lectores. La editorial Glénat tiene en el mercado la famosa revista Circus, donde publica historias por entregas desde el año 1975 que posteriormente recopila en álbumes. Tras aumentar el número de páginas hasta 132, se llega a la conclusión de que son necesarias otras cabeceras donde imprimir la gran cantidad de material disponible. Nace así, en 1981 y por iniciativa de Jacques Glénat, una revista para todos los públicos llamada Gomme!, destinada a publicar historias que aunarán de alguna forma la narración adulta con la juvenil. En ese número uno, publicado el quince de noviembre de 1981, nace la serie Percevan con una primera historia titulada Les trois étoiles d’Ingaar, donde el guionista Jean Léturgie, apoyado por Xavier Fauche, y el dibujante Philippe Luguy presentan las aventuras de un joven caballero llamado Percevan y su fiel amigo y escudero Kervin. Juntos vivirán historias que les llevarán a los lugares más recónditos y extraordinarios, donde habrán de enfrentarse a villanos, magos y seres fantasmagóricos que harán todo cuanto les sea posible para que el destino de los dos compañeros no llegue a buen fin.

Tanto Luguy, que en Karolyn ya había jugueteado con algunas singularidades que luego eclosionarán en las aventuras de Percevan, como Léturgie, verdadero apasionado de la Edad Media, habían tenido en mente comenzar una obra de estas características, por lo que no resultó excesivamente complicado ponerse manos a la obra una vez se conocieron y trabaron amistad. La serie nace con la clara intención de poner en escena un mundo similar al que se desarrollaba en la por aquel entonces casi abandonada Johan et Pirlouit de Peyo, publicada por Dupuis. Tomando como punto de partida un reconocible entorno medieval que podría claramente encuadrarse alrededor del siglo XII o XIII, los autores incluyen alguna peculiaridad fantástica, como la magia, lugares imposibles o seres irreales, que dotan al conjunto de cierta originalidad y frescura. Los emplazamientos identificados que se utilizan a lo largo de la obra van desde el hemisferio norte, con ciudades de Noruega como Hedeby o la Poitiers francesa, hasta el sur, donde los personajes se mueven claramente por el Mediterráneo o visitan la ciudad de La Meca.

Los dos protagonistas principales quedan perfectamente caracterizados desde sus primeras apariciones. Percevan es el perfecto caballero, hermoso mancebo que domina el arte de la espada y la seducción femenina, además de tener una facilidad asombrosa para atraer hacia si los acontecimientos más sorprendentes. Kervin es la antítesis, de figura rechocha, caracter chistoso, algo cobardica y de ademanes ciertamente groseros, ofrece, junto a su mascota Guimly, el contrapunto perfecto a la figura de su compañero. Juntos ofrecerán al lector un sinfín de secuencias mayoritariamente cómicas que aportan un divertido relleno a la historia principal. Acompañando (o enfrentándose directamente a ellos) a estos dos personajes, aparecen a lo largo de la serie una hornada de secundarios que ofrecen cierta continuidad entre los diferentes ciclos de los que se compone la obra. Entre los más importantes, podemos encontrarnos a la hechicera Balkis, que profesa por Percevan una atracción acaso imposible de culminar; Sharlaan, brujo del país de Aslor que actúa de manera ciertamente enérgica aunque siempre al servicio del bien; Piedramuerta y Polémic, amo y sirviente, son el origen de muchos de los problemas a los que ha de enfrentarse Percevan durante el transcurso de sus andanzas; el hechicero maléfico Cienciencias, la hermana de Balkis, Altais o el sirviente de ambas hermanas, Shyloc, son otros de los personajes que de manera periódica hacen su aparición en las planchas de Percevan.

Los guiones de la serie siguen desde el principio una estructura más o menos similar. A pesar de que alguna historia se alarga durante varios números, como pueda ser el caso del ciclo de Ainock o el de Ingaar, y que, como ya hemos apuntado, entre los diferentes álbumes surgen situaciones y personajes recurrentes, dominan los desarrollos que comienzan y finalizan en las 48 páginas de las que se compone cada una de las entregas de la obra. Debido a la complejidad de ciertos argumentos, el número de planchas queda ciertamente limitado en algunas ocasiones, terminando alguna de las historias de manera ciertamente forzada, como puede ser el caso de L’Arcantane Noire, donde la historia se enmaraña en exceso y el final queda resuelto de manera muy confusa.

La estructura de secuencias propuesta por Luguy es una disposión de cuatro tiras de dos o tres viñetas por página que apenas varía salvo en alguna escena de lucha con movimientos muy concretos o en la primera página de cada historia, donde el autor dibuja una primera localización de media página y continúa con las dos tiras restantes de rigor, recurso este último que suele utilizarse igualmente cuando el argumento desemboca en nuevos lugares y el dibujante amplía de forma espectacular los detalles y el enfoque de la escena. Pese a que el trazo de Luguy es sobradamente detallado en cada figura que plasma sobre el papel, los fondos suelen ser planos o excesivamente simples, ofreciendo un dibujo facil de seguir pese al número de viñetas que componen cada plancha.
Un aspecto fundamental de la obra es la aplicación del color. Si bien el cambio de colorista suele ser una constante en las sucesivas entregas de Percevan, el resultado final no deja de mejorar con el paso del tiempo, gracias a las precisas indicaciones de Luguy y al avance en las técnicas utilizadas. En determinadas historias, como Le Sablier d’El Jerada o La table d’emeraude, una miriada de tonalidades de un mismo color lo inunda todo, sumergiendo al lector en el devenir de la trama y en los lugares por donde van desplazándose los protagonistas.

Únicamente los tres primeros álbumes fueron pre-publicados en la revista Gomme! por parte de la editorial Glénat. Dargaud se hace en 1985 con los derechos de publicación de la obra y esta pasa directamente a ser editada en álbum, sin paso previo por revista alguna. Desde 1981, los autores han firmado un total de quince álbumes con una cadencia de publicación algo errática, quizás por el tiempo que Luguy le dedica a cada plancha. Aproximadamente suelen transcurrir unos tres años de media entre historia e historia. A partir del noveno álbum, Xavier Fauche abandona las labores del guión en manos de Jean Léturgie, que debe encargarse a partir de ese momento de la elaboración del argumento y de los diálogos.

Viñetas retocadas para la edición americana (original abajo)

Quizás atendiendo a esa primera idea de presentar una obra que atrajese las miradas tanto del público adulto como del más joven, los autores introducen escenas donde predomina el desnudo femenino o la violencia es dibujada con primeros planos muy directos, aunque jamás alcanza la vulgaridad o el extremo desagradable. El resultado final es ciertamente curioso: un argumento lineal poco complejo que se mezcla con ese tipo de situaciones y terminan un lienzo que hace de esta serie algo peculiar a la vez que único. Como curiosidad, las viñetas de desnudos femeninos, pese a ser dibujadas con un gusto muy elegante, han sido censuradas en las ediciones publicadas en USA, donde Luguy ha tenido que retocar ciertas planchas para que la obra pudiese salir a la luz en aquel país.

La influencia manifiesta de Prince Valiant

Con una influencia clara tomada de obras como Johan et Pirlouit, Prince Valiant o Tintin, Léturgie y Luguy presentan al lector una obra con un argumento bastante simple que sin embargo, gracias en buena parte a la buena labor de sus autores, resulta muy agradable de leer. La mezcla de historias que se desarrollan en un entorno reconocible con el juego que siempre ofrece la fantasía, ofrecen dosis importantes de diversión en una obra que se ha ido manteniendo quizás excesivamente fiel a su público a lo largo de más de tres décadas, pues es cierto que en algunas exposiciones se echan en falta dosis algo más altas de complejidad que podían haber ido añadiéndose sin excesivos problemas con el paso de los años y que no pueden ser sustituidas con el recurso de los desnudos o de violencia. Esto, con el paso del tiempo y mirada con los ojos de lectores ya veteranos, hace que la serie, aún conservando una nostalgia medida, peque de ser algo infantil.



Títulos que componen la obra (fecha de aparición del álbum)

01 Les Trois Etoiles d’Ingaar (11/1981)
02 Le Tombeau Des Glaces (06/1983)
03 L’épée de Ganaël (1984)
04 Le pays d’Aslor (1985)
05 Le Sablier d’El Jerada (1986)
06 Les clefs de feu (1988)
07 Les Seigneurs de l’Enfer (1992)
08 La table d’Emeraude (1995)
09 L’Arcantane Noire (1996)
10 Le Maître des Etoiles (1998)
11 Les Sceaux de l’Apocalypse (2001)
12 Le Septième Sceau (2004)
13 Les Terres sans Retour (2010)
14 Les Marches d’Eliandysse (2011)
15 Le huitième royaume (2013)
16 La Couronne du Crépuscule (¿2016?)


Les Trois Etoiles d’Ingaar. Gomme!, 15 de diciembre de 1981

L’épée de Ganaël. Gomme! HS 01, 1 de septiembre de 1982

Le Sablier d’El Jerada, 1986

La table d’Emeraude, 1995

L’Arcantane Noire, 1996

Les Sceaux de l’Apocalypse, 2001

Le Septième Sceau, 2004

Les Terres sans Retour, 2010

Le huitième royaume, 2013



Guión: Jean Léturgie / Xavier Fauche
Dibujo:Philippe Luguy
Color:Cyril Liéron, Bruno Bouteville, Jean-Jacques Chagnaud, Anne-Marie Ducasse, Antoine Lecocq, Christophe Lacroix, Philippe Luguy
Editorial:Glénat/Dargaud
País: Francia Páginas: > 700 Años: 1.981 / Act.


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