Portadas (IV). Pilote número 1

Pilote número 1

Con el comienzo de los años sesenta llamando a las puertas de la historia, Albert Uderzo, Jean-Michel Charlier, René Goscinny y Jean Hébrard, caídos en desgracia a los ojos de los editores por sus reivindicaciones a favor de los derechos de autor, habían fundado las sociedades Édi-France y Édi-Presse, un par de empresas dedicadas a la edición y la publicación de historietas que en su mayor parte iban destinadas al mercado publicitario, al parecer único que se atrevía a dar de comer a aquellos cuatro revolucionarios que desde su insurrección no habían hecho más que cosechar fracaso tras fracaso.

Es en 1958 cuando reciben la propuesta de François Clauteaux de crear una revista ilustrada para niños, una idea que Clauteaux había querido desarrollar desde su infancia. Apoyados financieramente en Radio Luxembourg, muy interesada en el proyecto, concluyen en lanzar una campaña de publicidad masiva a cambio de dar una participación en la empresa a la cadena de radio. Es así como en septiembre del año 1959 Radio Luxembourg comienza a anunciar el lanzamiento de una nueva revista juvenil. El 29 de octubre de 1959 el primer número de la revista Pilote se ponía en circulación y llegaba a vender cerca de los 300.000 ejemplares que se habían impreso en un solo día. La mítica portada de aquel número uno, con todos los personajes preparándose para un retrato familiar, bien puede utilizarse como marcador de leyenda para remarcar el punto de inflexión que supuso en la historia del cómic el nacimiento de Pilote.

Temprano diseño de Dagues, Clauteaux y el periodista Louis Martin (1944)

Aquel legendario número, que apenas contaba con una docena de páginas de historieta y otras tantas de artículos, machaca a los lectores con un puñado de series que con el tiempo ocuparían los escalones más altos de la historia del cómic, como las tres creadas por Charlier (Jacques Le Gall, junto a Mitacq, Michel Tanguy, con Uderzo, y Barbe-Rouge, con Hubinon), el repescado Pistolin de Goscinny y Hughes, Mark Trent, de Poïvet, Bison Noir, de Nortier, P’it Pat, de Dagues y Forlani, Jacquot le mousse, de Goscinny y Godard, Nicolas, de Goscinny y Sempé, o la primera aparición de uno de los personajes más importantes y populares del cómic mundial, Asterix le Gaulois, de Goscinny y Uderzo. A golpe de arte y sacrificio, aquellos cinco autores metidos a empresarios consiguieron una hazaña impensable en aquella época que de manera evidente removió los cimientos de la industria de la historieta francesa.

Si bien la gestión de la aventura duró un suspiro en manos de unos artistas que se vieron zancadilleados desde el comienzo, en parte debido al éxito tremebundo que había cosechado aquella nueva idea, la revista Pilote, aún cayendo en manos de un editor que a punto estuvo de acabar con ella tras su compra, siguió adelante con paso firme y pasó a formar parte de la historia de los cómics y de la misma Francia que la vio nacer.

Antes de la salida del número 1, se puso en circulación un ejemplar de muestra para ser evaluado que se numeró con el cero y que cambiaba el diseño y el logo que finalmente se utilizaron.


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